Wednesday, April 02, 2008

Le escuchaba con atención por estos días a Onelio Olivera y Omar Pozo Crespo un criterio que identifica a nuestro que hacer Caribe, que si me lo permiten, es más a nuestra manera de ver un estado del alma.


Onelio y Omar, expresan: “…En el Caribe se unen, se entrelazan y se yuxtaponen las más complejas influencias culturales latinas, africanas, anglosajonas y asiáticas en un espacio geográfico marcado por choques, encuentros y mutuas transculturaciones que dieron origen a un nuevo elemento de semejanza especifico para toda la región y donde las diferencias existentes, y otras que nos quieren imponer, como la barrera lingüística, no han sido impedimento para que la diversidad de culturas que forman nuestro universo cultural, conformen al mismo tiempo nuestra identidad”

Aunque la historia reseña a través de los tiempos, miscelánea de secuestros a tal nivel, que este fenómeno trascendió a las obras cumbres de la literatura épica como La Iliada y la Odisea, religiosas; la Bíblia de los Cristianos, el Corán de los Musulmanes y el Torá de los Judíos. Hasta el Baga Bagdita, libro sagrado de los Bedas escrito en el año 7000 AC ya registraba hechos de secuestro.

Pero esa no es la razón de lo humano, esa no es bandera del cambio, esa no es la meta de un revolucionario y su práctica desdibuja la lucha por los pueblos, por el contrario, los oprime y esclaviza. Por tanto es incompatible con el cambio por la búsqueda de la Paz y la Verdad.

Sufrimos por los cientos de secuestrados en Colombia y clamamos en un auténtico llamado para que terminen prontamente estos crímenes a la vida que intiman y ponen precio al ser humano.